Modernidad y tradición, ¿estamos haciendo peores ventanas?

Bauwerk-Modern-Window

En 1931 Adolf Loos promulgó que el ornamento era delito, esta respuesta a la sobre ornamentación del Art Nouveau fue poco a poco convirtiéndose en una de las máximas del movimiento moderno. Muchos arquitectos fuimos educados en una visión en la cual el ornamento o la estética pura eran considerados diabólicos, siendo el máximo insulto que podías recibir en un proyecto el que te llamasen «formalista». Lo que en un inicio era un movimiento que buscaba el funcionalismo por encima de la estética, acabó convirtiéndose en una nueva corriente de diseño, y frases como «fachadas limpias» se volvieron mantra de muchos arquitectos. Nada de esto debería ser un problema, las corrientes cambian, las estéticas se modifican, y los proyectos se adaptan a los nuevos tiempos, pero como ocurre con muchos casos, en la traslación mucho se ha perdido.

El otro día me llamaron para hacer un peritaje de un edificio residencial, el desarrollador reportaba entradas de agua en prácticamente todos los departamentos y culpaba a la empresa que fabricó e instaló las ventanas. No puedo decir que la instalación estaba perfecta, las ventanas tenían numerosos defectos. En muchos casos el sello perimetral no tenía el ancho suficiente (lo que hace que no pueda resistir las variaciones de dimensión por dilatación), en otros casos, el sello estaba pegado en «polvo» porque nadie había realizado una adecuada preparación de los vanos y en los más graves, no habían realizado los pertinentes drenajes en las ventanas y se estaban llenando de agua.

A la vista de esto, uno simplemente podría dar el misterio por resuelto, la culpa es del contratista. Pero ¿Por qué los edificios antiguos no tenían tantos problemas de filtración de agua si las tecnologías de la construcción han avanzado tanto? Hoy en día contamos con impermeabilizantes modernos, siliconas, ventanas de aluminio y aún así los problemas como el que me tocó peritar son de lo más comunes de encontrar.

En las fachadas, al igual que en todo lo que tiene que ver con la impermeabilidad, es más importante desviar el agua que resistir a base de productos tecnológicos. El mejor impermeabilizante puede acabar fallando si queda encharcado, e igualmente una ventana que recibe una corriente constante de agua es susceptible de causar problemas. La arquitectura tradicional está llena de elementos que ayudan a evitar la humedad en las fachadas, las cornisas y los aleros en la parte alta de los muros ayudan a hacer de gotero y evitar la corriente de agua. Los dinteles anchos, cumplen esta misma función, mientras que los alfeizares (albardillas, vierteaguas,…) aseguran que el agua que llegue a impactar con la ventana escape rápidamente y caiga sin tocar la fachada. El simple hecho de colocar la ventana al paño interior del cerramiento, protegida por el espesor del muro, nos puede salvar de muchos dolores de cabeza.

Ejemplo de ventana tradicional con dintel y vierteaguas.

Que quede claro, esto no es una apología de volver a hacer ventanas con dinteles de piedra y vierteaguas de ladrillo, no tenemos por que volver al pasado, pero si vamos a sustituir los métodos tradicionales por nuevos, debemos asegurarnos de que estos van a funcionar igual o mejor que los anteriores.

Elementos sencillos pueden ayudarnos a lograr la estética limpia que muchos arquitectos buscan sin perder la estanquidad de la fachada. Algunos de estos son:

  • Goteros integrados en la parte superior de la ventana que ayuden a desviar el agua.
  • Vanos correctamente preparados, sellados en su perímetro con materiales impermeables al agua y permeables al vapor, que ayuden a evitar la entrada de agua y aseguren una adecuada adhesión de los selladores perimetrales.
  • Alfeizares completamente impermeabilizados en los que el material de protección sube al menos 20 cm por los laterales del vano.
  • Alfeizares con pendiente, idealmente de 10º que ayuden a evacuar el agua acumulada rápidamente y con gotero en la parte inferior.
  • Ventanas con una adecuado espacio de sellado, mínimo 6 mm perimetrales al vano que permitan que el material sellador tenga la elasticidad suficiente para absorber las diferencias de dilatación entre muros y canceles.

Mucha patología de los muros se podrían evitar siguiendo estas recomendaciones, constantemente veo edificios como el de la fotografía, la humedad ha permeado por la parte inferior del vano, dañando el muro y generando puntos de rotura.

En muchas fachadas podemos ver suciedad acumulada de la escorrentía manchando el paramento. En otras, resellados múltiples, por que no se logra evitar la entrada de agua y muchos otros problemas que ya sabíamos resolver antes de la invención de la silicona.

Es raro encontrar elementos de la arquitectura tradicional que no tengan una funcionalidad, es posible que con el tiempo estos elementos prácticos hayan aumentado su ornamentación hasta convertirse en elementos claves de una estética, pero eso no quiere decir que hayan perdido su función. Los capiteles de las columnas sirven para repartir la carga adecuadamente, al igual que los dinteles sirven para separar el agua de la fachada.

Patologías asociadas a ventanas no protegidas

Volviendo al edifico que fuimos a peritar, ¿fué culpa del ventanero? Como dije, tenian errores en su instalación, pero toda la fachada estaba diseñada para fallar:

  • La cubierta desaguaba al patio de manera libre sobre la fachada, sin canalones, aleros o vierteaguas, lo que hacia que cada vez que llovía una cascada de agua recorriese la fachada.
  • Las ventanas estaban colocadas a haces exteriores del muro, y pegadas a la losa, la cual no solo no tenia un gotero, si no que tenia un chaflán hacia el interior haciendo que el agua se viese obligada a recorrer la ventana.
  • Las ventanas seleccionadas eran de proyección exterior, lo que hacia que todo el borde de la ventana estuviese completamente expuesto a la lluvia, lo que forzaba agua al interior.
  • Los vanos no tenían ninguna preparación, los sellos estaban pegados sobre materiales porosos, haciendo virtualmente inefectiva la barrera de agua.

Si una fachada esta sometida a estas condiciones, y se forma una película de agua constante sobre su superficie la diferencia de presión entre el interior del edifico y el exterior va a ser suficiente para hacer que cualquier agujerito, por pequeño que sea conduzca el agua al interior.

Si, las ventanas tenían problemas de instalación, pero no hay cantidad de sellador que arregle por si solo ese edificio. El contratista puede volver a resellar hasta que parezca que se ha solucionado el tema, pero en algunos años (porque la silicona no es eterna) los problemas volverán a surgir.